#LucianoFlaite: Es como querer pensar dónde se caen las fichas de un domino en la oscuridad. Una cosa llevó a la otra, la verdad, digo, como la sutileza con que se mueven los muebles a la noche. No fue el día que me contaste lo de tu ex. Tenemos más de treinta años, sería loco que no tuviéramos ex, por eso ese día no fue. Cuando dijiste que hacían una pareja perfecta, que creaban y creían. Así cursi lo dijiste o yo me acuerdo así, también creí en mi imaginación que fue una perdición que se hayan separado. Tampoco fue cuando dijiste un nombre que yo no conocía. Fue antes. O después. No sé, me pierdo en la cronología. Y tampoco sé por qué uso esa palabra si no es mía. No entra en mi vocabulario; me enredo y pego trastabillada en los pensamientos. Es raro esto. Yo sé que tenés un pasado. Yo también lo tengo. Es una boludez pensar que no. Pero el tuyo me molesta de una forma muy específica. No porque hayas amado, sino porque pudiste amar sin mí. Podría decir que aquí está el quit de la cuestión y chau, pero no. Algo sigue rondando en mi cabeza. Martirizando. Hay algo insoportable en imaginarte feliz en un tiempo donde yo no existía. Como si el mundo pudiera funcionar perfectamente igual. Y después está ahora. No es que tenga miedo de que te vayas con alguien. Vos podés hacer lo que quieras con tus maneras de amar. Espero. Tengo miedo de que tengas una vida donde yo no esté. Que salgas, que te rías, que conozcas gente nueva, que algo te sorprenda y no sea conmigo. Aunque viviste así por treinta y un años. Estoy cansado de estas vueltas que da mi mente, quisiera sacarme como un casco de motocicleta. ¿Motocicleta? ¿Quién me está dictando estas cosas? A ver para ser más sincero y honesto, porque en estos momentos de la vida lo que más vale es la honestidad y saberse vivo. Honesto y vivo. Yo quiero enterarme de las cosas cuando pasan, no cuando me las contás. “No quiero ser el resumen, quiero ser la escena”, leía una mina en un yam de poesía por #Pichincha, que estaba lleno de gente con gorrita. Me pareció extremadamente malo eso pero sin embargo me daba bronca porque me sentía identificado con eso. Tuve un impulso de comprarle el fanzine que vendía pero no lo hice en honor a #AnaMaríaShua. Mirá lo injusto que es esto. Yo no quiero prohibirte nada. Ni siquiera podría. Pero me da bronca igual. Bronca infantil, de la que no se puede argumentar. Porque te amo y cuando amo me gustaría que el mundo empiece un poco conmigo. No todo. Un poco. Que los planes nazcan acá, que el recuerdo primero sea conmigo, que cuando algo sea hermoso yo esté en la foto borrosa de fondo, aunque sea. Y ya sé que estás pensando que soy un pisciano lastimero que vive hundido en la nostalgia y la melancolía, que goza de sufrir, pero nada tiene que ver con eso. Me duele estar amando de esta manera tan pedorra, porque cada palabra que digo me hace exponerme más y más y lo único que voy a lograr es que te alejes, alejarnos. ¿Y si eso es lo que querés? Claro que ya me hice esa pregunta, por algo estoy diciendo todo esto, porque paso noches enteras dando maquina a mi cabeza. Leña por leña. Me asusta. ¿Hasta dónde voy a llegar? Soy un cagón. Desde la vez que me empujaron en la combi que me llevaba de la escuela a mi casa y mi frente se estampó contra el cordón. Plammm, me estrellé.



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